Señor, allá a donde Tú vas, cambia el mundo.
Tu quieres que nosotros vayamos contigo.

Tú has venido para que los ciegos vean,
los paralíticos anden, los leprosos se curen
y los pobres crean en el amor de Dios.

Ábrenos los ojos para que conozcamos
lo que sufren los hombres en cuerpo y alma.
Fortalece nuestra voluntad,
para que no nos conformemos con los sufrimientos de los hombres.
Danos la fe,
para que miremos al tiempo,
en el que Tú vencerás el sufrimiento.

Tú eres el médico. Cúranos,
para que nuestros pies tengan fuerza para estar de pie,
fuerza nuestras manos para trabajar y para bendecir,
fuerza nuestros ojos para conocer lo que hay en los hombres,
los oídos para captar lo que se dice en voz baja.

Nosotros adoramos tus milagros.
Señor, Tú transformas por amor el mundo.
Te agradecemos que quieras Tú nuestra felicidad
Danos la felicidad y la paz.

Señor, al unirme yo con el amor,
con el que Tú has trabajado sobre la tierra
y continúas obrando sin interrupción,
pongo mis manos al trabajo para tu alabanza
y para la bendición de los demás hombres.

Tú quieres que yo sea activo.
Tú has dicho: sin Mí no podéis hacer nada.
Te pido, que mi acción se una se perfeccione
como una gota en el río
a tu obra infinita, perfecta.

Santa Matilde de Hackeborn, siglo XIII
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