¡Que agradable es amar a María!
Nada cuesta con ella,
todo sale bien,
todo es fácil, hasta ser santo, yo creo que si nosotros nos los proponemos y se lo decimos a Ella, nos hará.

Si todo parece que se te cierra, no lo creas, pues, el buen Jesús siempre te dará un esquicio por donde le verás a El, verás su atención solicita, su amor; verás a María, y aún en las más negras borrascas, si elevas los ojos a la Virgen, algo verás, ¿verdad que es así?

Voy a dedicar un día a la Virgen María del mejor modo que pueda. No sé cómo me las arreglaré, pues soy muy torpe, pero bueno, la Señora lo ve, no me preocupo de más.

Aprovechemos los instantes; amar mucho a Dios, amar mucho a María, mirar al cielo, volverse loco.

Hagamos olvidar a nuestra bendita Madre la congoja de verse desamparada de los hombres. Ella y José no encontraron cobijo en Belén, Hagamos olvidar a María sus penas. Amemos a su hijo. María nos mira, no tiene miedo a dejárnoslo porque sabe que lo amamos y con inmenso cariño lo mecemos en nuestros brazos. 

No deseando más que lo que Dios quiere y amando lo que El nos envía, yo creo que con eso y un poco de amor a la Virgen, seremos santos.

La vida del monje cisterciense es:
Amor a Dios, 
Amor a María, y
Silencio con los hombres

El que ama algo que no sea a Dios o que a El represente de una manera indirecta como es por ejemplo el amor a la Santísima Virgen, no sabe lo que es gozar de libertad.

El que ama algo que no sea a Dios o que a El represente de una manera indirecta, como es por ejemplo el amor a la Santísima Virgen no sabe lo que es gozar de libertad.

Nadie acude a presenciar el nacimiento  de Dios. Solamente se reduce el mundo entero a una Mujer, que se llama María…, a José y a un Niño, apoyado entre un puñado de paja que  la pobreza de José y la solicitud y el amor de maría le han procurado.

¡Es tan hermoso y consolador el cariño a la Virgen!, que me dan pena los que no la conocen, los que no la quieren aunque no sea más que un poco.
Y sin embargo,¿ dónde se halla el cristiano por tibio que sea, que no se acuerde en algún momento de su vida, de la Virgen María’

¡Ah, si supiéramos amar a la Virgen! ¡Si comprendiéramos lo que significa para Jesús todo el amorque podemos ofrecerle a la Virgen,! seriamos mejores, seríamos los hijos predilectos de Jesús. 


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